Qué es esto
Agarré un poco de plata real, la metí en una cuenta de inversión y dejé que un bot de inteligencia artificial la maneje solo. La idea es simple y medio absurda: ver si una IA puede ganarle al mercado eligiendo acciones a mano. Todo lo que hace queda a la vista, gane o pierda.
Cómo funciona
El sistema tiene dos cerebros separados, a propósito:
- El que piensa (un modelo grande de IA, una o dos veces por día) lee noticias y mira el mercado, y escribe un plan: qué comprar, a qué precio, con qué stop loss y qué objetivo.
- El que ejecuta (código puro, sin IA, prendido todo el día) mira los precios cada minuto y cumple ese plan al pie de la letra. Nunca improvisa ni se le ocurre nada raro.
La IA piensa, el código obedece. Esa separación es lo que lo hace barato, predecible y difícil de romper.
Contra quién compite
En el gráfico de la portada el bot corre contra tres rivales, todos arrancando con la misma plata el mismo día:
- El S&P 500. La jugada aburrida y honesta: metés la plata en el índice de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos y no tocás nada. Es el rival serio, al que de verdad hay que ganarle.
- La Cartera Adorni. Acá no hay medias tintas: todo al Bitcoin. El nombre es un homenaje al genio que, según cuenta la leyenda, metió todo al Bitcoin allá por 2013. Un crack adelantado a su época.
- El Bot Cositorto. Por lejos la decisión más prudente de todas: te duplica la plata mes a mes, sin falla, para siempre. ¿Qué puede salir mal?
Las reglas de la casa
El bot no puede hacer cualquier cosa. Hay límites escritos en el código que ni la IA puede saltarse:
- Nunca invierte más que el capital inicial.
- Máximo 40% en una sola acción, máximo 8 órdenes por día.
- Toda compra lleva su stop loss obligatorio.
- Si pierde 8% en un día, deja de comprar hasta el día siguiente.
- Si la plata cae por debajo del 65% del arranque, se congela todo hasta que lo revise a mano.
Las cuentas claras
También muestro cuánto cuesta hacerlo pensar (las llamadas a la IA), restado de lo que gana. Esa es la gracia: ver si después de pagar el cerebro, queda algo. La fuente de verdad es una base de datos en una compu prendida 24/7; esta página es solo un espejo de lectura.
Nada de esto es consejo financiero ni una invitación a invertir. Es un experimento con plata que se puede perder. No me copies, miralo de afuera y reíte conmigo.